viernes, 28 de septiembre de 2012

Las razones de mi ausencia


Vierto algo de agua en la tetera y la pongo a calentar. Pienso en mi búsqueda de otra casa donde vivir –quizá en una ciudad diferente –, en encontrar un empleo a tiempo parcial para conseguir algunas libras, y finalmente, en ese anhelo que me aleja de España: conseguir un trabajo "en lo mío".

El agua bulle y dejo caer una bolsita de Earl Grey en mi taza de Elvis, que se va a inundando poco a poco.

Ya es otoño, y lleva varios días lloviendo sin parar.

Mi mente está tan hastiada de pesquisas que no parece darse cuenta de que mi mano, que no suelta una cucharilla, ha iniciado una competición de velocidad en la cual el té va a acabar mareado.

Entre sorbito y sorbito, sigo analizando alquileres y ofertas… me estoy haciendo mayor (y un poquito British).

martes, 14 de agosto de 2012

Lluvia


Ella sabía que a él le gustaba. Porque  si no, ¿cómo se explicaba que siempre le invitara a una tacita de té americano los sábados a media tarde? ¿las miradas cómplices y risas tontas tomando cerveza los viernes por la noche? ¿o que aun siendo los únicos ocupantes de ese ascensor de capacidad máxima de 6 personas siempre acabara rozándole la mano? Pero seguía sin estar convencida al 100%, o al 95%, que la seguridad absoluta queda reservada para las leyes de la física y las matemáticas. Se cansaba de esperar a que él hiciera algún movimiento, por leve que fuera, para lanzarse en plancha, quizá al vacío. 
Hasta que un día decidió que eligiera el azar. O al menos le dio un papel en la trama. En ese día concreto, si llovía, le daría un beso. Y, si bien es cierto que la probabilidad de lluvias era de un 80%, y que estaban en pleno otoño, pasaban las horas y ninguna nube negra asomaba por el cielo. Y allí estaban los dos, sentados en sendas tumbonas, en el patio del ático de ella, rodeados de sus macetas de flores, desafiando a la prevista lluvia y al amor. Pero hay cabezas locas, que no se detienen ante nada, ni ante la lluvia (o la falta de ella). Así que, en un rápido movimiento, ella se levantó, alcanzó la regadera y, como poseída, comenzó a verter poquito a poco el contenido sobre su propia cabeza, al tiempo que se acercaba a la tumbona donde él, atónito, la observaba, sin saber si reír o alarmarse por la súbita pérdida de juicio de ella. Y entonces, mientras caían gotas de agua sobre sus cabezas, sucedió.


viernes, 13 de julio de 2012

Gabo no volverá a escribir

Hace pocos días se ha difundido la noticia de que Gabriel García Márquez tiene demencia. Así lo anunciaba su hermano junto con la consecuencia inevitable: no habrá más letras de su autoría.
Es una noticia triste. Es, probablemente, mi escritor favorito, y, por ello, creo haber leído toda su obra hasta la fecha. Me cuesta hacerme a la idea de que no habrá más libros suyos...

Un mes atrás, en el aeropuerto de Madrid, en una de esas tiendas de prensa y libros para los viajeros aburridos, encontré un libro de Saramago que no conocía. Se titula "Claraboya". Me sorprendió, porque el portugués que, también es uno de mis autores predilectos, falleció hace dos años, con lo cual, al igual que García Márquez, el mundo se ha visto privado de sus líneas y tramas. Esta obra fue escrita hace 50 años, cuando él no era un autor de renombre. Entonces, la editorial no contestó a Saramago si era digna de publicación o no, hasta que, más de 30 años después, y en una mudanza, aparecieron las hojas y la editorial quiso publicar la novela. Saramago, probablemente herido en su orgullo, no quiso que, mientras él viviera, "Claraboya" viera la luz.

Quiero aferrarme a la esperanza de que haya algún conjunto de folios perdido en un cajón en casa de García Márquez, ya que, ahora, esa mente prodigiosa confunde la realidad con la ficción, quien sabe si la inventada en alguna de sus obras maestras.

viernes, 29 de junio de 2012

Tercer aniversario del blog

Hace ya tres años de la primera entrada del blog. Desde el último aniversario ha habido muchos cambios en la vida de su autora. El mayor y más obvio es que ahora resido en Reino Unido. Cuando llegué a tierras inglesas, no me creía capaz de estar un sólo día sin pronunciar al menos una frase en mi lengua materna. Sin embargo, meses más tarde me he descubierto pensando e incluso, soñando, en otro idioma. Y esto ha hecho que valore, aún más, el español como un lenguaje rico en matices, y la cultura española, en general.

El blog no ha sido actualizado de manera tan frecuente como hubiera deseado: viajes a otros países y ciudades, el afrontar cada día nuevos retos, conocer personas de lugares diversos, han provocado que las historias surrealistas, las anécdotas curiosas, hayan tomado forma más allá del papel,  hayan adquirido vida.

Aún así, es gratificante encontrar un ratito para escribir unas líneas y reencontrarnos.
Hoy que este lugar se hace un año más mayor, quiero volver a agradecer que sigáis visitándome.

Un abrazo

viernes, 15 de junio de 2012

Cosas que pasan (VII)

Él estaba convencido de que ella era la mujer de su vida.
Había ido construyendo esa idea desde el día en que se conocieron, en aquel verano en la fiesta de unos amigos comunes. Entonces intercambiaron sus nombres completos para buscarse en Facebook y prometieron seguir en contacto.

Ella era increíble. Posteaba sus canciones favoritas, que resultaban ser también temas de cantantes que él idolatraba. O compartía aforismos y pensamientos que él encontraba justos, ingeniosos, y siempre adecuados a su estado de ánimo.
Y ella opinaba igual sobre sus actualizaciones, tal y como se lo hacía saber a través de "Me gusta" y algún que otro comentario.

Y llegó el momento en que él reunió el coraje necesario y se dirigió al edificio donde se encontraban las oficinas de la empresa para la que ella trabajaba, tal y como constaba en su cuenta de Linkedin. Se aseguró de comprar el más precioso ramo de lirios, ya que ella había afirmado que eran sus flores favoritas en el pie de su foto de perfil en aquellos maravillosos jardines de alguna ciudad francesa.

Cuando ella apareció, él comenzó a hacerle señas para que se acercara, pero ella no parecía percatarse de su presencia.

Finalmente, con cara confundida, ella le saludó y él aprovechó que ella se dirigía a su encuentro para hincarse de rodillas y buscar una cajita en el bolsillo de la americana. Antes de que él pudiera formular su proposición, ella le espetó:

- Tú, ¿quién eres?

jueves, 3 de mayo de 2012

Normandie

Al final esto va a parecer un blog de viajes...Pero quería compartir con vosotros algunos de los lugares preciosos que he conocido en las dos semanas que he pasado en Normandía, Francia.
Especialmente recomendable el Mont St. Michel, cuyos alrededores se inundan cuando sube la marea. Es  impresionante...

¡Un abrazo!



Caen

Casitas de camino a Mont St. Michel

Grandville

Mont St. Michel

El día que fuimos se inundaba el párking a partir de las 19h

Vistas desde el interior de Mont St Michel

Vistas desde la Abadía en lo alto del Monte

Juno Beach

Juno Beach, donde desembarcaron las tropas canadienses en el día D

Deauville

¡Cabaret!



domingo, 1 de abril de 2012

Timidez


   Has progresado mucho desde tu primera consulta. ¿La recuerdas? Estuviste toda la hora escondido detrás del perchero.
     La recuerdo, doctor – contestó él con una voz apenas audible.
    Éste es el momento de dar un paso más. Quiero que acudas a un lugar repleto de gente y trates de conocer al mayor número posible de personas.
      Pero doctor…– comenzó a musitar él.
      No me repliques. Es por tu bien.


Asintió con la cabeza por toda respuesta, finalmente, quería dejar atrás de una vez por todas su extrema timidez.

Al día siguiente, los telediarios de todas las cadenas nacionales retransmitían la noticia:

“Loco lleva una silla plegable al museo del Prado, se sienta frente a Las Meninas y se dedica a saludar a cuantos se paran frente al famoso cuadro.  El hombre, que ha sido desalojado por responsables de seguridad de la pinacoteca,  ha estrechado las manos de todos los curiosos que se acercaban.”


"La familia de Felipe IV", popularmente conocida como "Las Meninas", Velázquez, 1656