sábado 18 de febrero de 2012

El sur de Inglaterra

Durante la semana que tuve libre en Enero, visité algunas ciudades del sur de Inglaterra: Oxford, Exeter, Winchester, Bath... Comparto prueba de ello :)


Abadía de Bath

Curioso el mobiliario de esta terraza :)

Puesto de flores en Bath

Catedral de Exeter

Interior catedral de Exeter

Imagen de un "college" en Oxford

Christ Church, Oxford

Puente de los suspiros, Oxford (igual que el de Venecia)
Catedral de Winchester

Interior Catedral de Winchester





miércoles 1 de febrero de 2012

Una bajo las estrellas

Eres una entre las más de 7 mil millones de personas en este planeta. Paseando por él, bajo el manto atmosférico de cientos de kilómetros de grosor, que está anclado a la Tierra, como tú, gracias a esa fuerza, a esa atracción inexorable de 9,81 m/s2 llamada gravedad. Viviendo con la seguridad y la certidumbre de que el sol se asomará por las rendijas de tu persiana por la mañana. Tú, que naciste con los primeros rayos de sol, ahora quieres que sean ellos los que te despierten rozando las mejillas, cada día. Confiando en el astro rey, que es una estrella más entre los 100 mil millones de la Vía Láctea.

Más de 7 mil millones de habitantes en el globo terráqueo. Y con todo ello, eres única. Algunas personas se comen la vida a mordiscos. Personas para nada corrientes. Entre ellas, tú.

Quien se compra unas botas de agua expresamente para chapotear en los charcos bajo la lluvia o un bombín para recordar a su cantante favorito. Quien ve en una ¿vulgar? manzana, el atrezo perfecto para conmemorar un cuadro de Magritte. Quien construye con sus dedos finos de uñas de colores, mariposas con técnicas japonesas, para que alcen el vuelo en su habitación. Poderosa defensora de esa pasión tuya que es la ciencia, capaz de crear vida y a veces quitarla, en nombre de ella.

Muchacha de pelo ensortijado, llegarás allá donde te propongas.

El hijo del hombre
René Magritee, 1964

sábado 7 de enero de 2012

De vuelta

Los molinos de viento 
se asomaron a través de la densa niebla 
para despedirme en mi regreso a Inglaterra

viernes 23 de diciembre de 2011

Realmente sucedió así (II)

Aquellas Navidades, un hombre demacrado, escuálido, con un traje que algún día fue rojo plagado de remiendos, y que no había tomado una ducha desde hacía semanas, bajó por la chimenea de la familia Pérez. Se dirigió con tal ansia en dirección al plato con trocitos de diferentes variedades de turrones, que sus zapatos desgastados y embarrados, tropezaron con el borde de la alfombra y cayó de bruces. El pequeño Luis, que tenía el sueño muy ligero todas las noches de 24 de diciembre, acudió presuroso al salón. Fue una sorpresa tan feliz para el inocente niño, que ignoró el lamentable estado de Papá Noel. A gritos, llamó a sus padres, que aparecieron somnolientos ante la insistencia de su hijo. Se quedaron petrificados. Y en el momento en que la madre ya estaba agarrando el auricular para telefonear a la policía, Luisito comentó alegremente:
-          
           Que dice mi amigo Nicolás que necesita un lugar donde vivir.

miércoles 30 de noviembre de 2011

Cosas que pasan (VI)

Sus prodigiosas manos acariciaban el teclado del piano de cola, confundiéndose sus dedos con las teclas blancas y negras, cuando, mágicamente, daba vida a las figuras impresas sobre el pentagrama, devolviéndolas al estado etéreo y sonoro en el que las había imaginado su creador. Era el más virtuoso y reputado del país, quizá de todo el continente.  Se comentaba que escucharle en vivo era una experiencia sensorial única, que la música que brotaba del instrumento inundaba toda la sala y se colaba en el interior de los cuerpos de los asistentes.

Y aquella noche, actuaba en su ciudad. Desde hacía meses, ella guardaba recelosamente su entrada, en una cajita de madera sobre la mesita de noche. Se trataba de un concierto benéfico en un glamuroso hotel del centro. Ella luciría el vestido rojo que compró para la boda de su mejor amiga, un par de años atrás. Creía que todas las alabanzas que recibía el músico eran desproporcionadas, que no se trataba más que de una tremenda campaña de márketing, pero, aun así, no quería perderse el evento.

Una vez en el lugar, a la hora indicada, se hizo el silencio cuando apareció un hombre pálido y menudo, caminando con paso lento pero firme hacia el piano del centro del escenario. Se sentó y comenzó la simbiosis. Sus dedos ejecutaban un baile apasionado con las teclas. Y la audiencia extasiada, escuchaba en un estado catatónico, sólo interrumpido por algún profundo suspiro.

En la primera pausa, el pianista reparó en la presencia de nuestra mujer de rojo. Nunca había sentido una emoción tan intensa, ni siquiera cuando logró ejecutar por primera vez sin fallos aquella pieza que se le había resistido durante meses. Entonces, comenzó a tocar para ella de la manera más dulce. Los latidos de los corazones reunidos se acompasaron con la melodía; y ella supo, al instante, que aquella embriagadora música le estaba dedicada en exclusiva. Así que, movida por una fuerza irresistible, fue caminando hacia él, y subió las escaleras que separaban al público del artista. Llegó a su lado en el momento en que él pulsó la última tecla, la última nota. Nervioso, él continuó sentado frente a su fiel compañero.

Entonces, ella pronunció las dos palabras que él había deseado, pero con la voz más estridente y horrible jamás imaginada, insoportable para sus oídos de melómano. Esta circunstancia resultó fatal, el pianista sintió cómo su corazón se quebraba. Y recostando la cabeza sobre las teclas, dejó caer la tapa del piano sobre la misma, repetidamente, hasta perder el conocimiento para siempre.

Imagen de Google

viernes 11 de noviembre de 2011

Momentos cinéfilos (II): Paris, Je T'aime


-  Y tú, ¿qué haces por amor?
  - Yo…sufro, por todo lo que fuimos.
  -   Dices que sufres por lo que fuimos, ¿no? Yo creo que nunca ha estado mejor.
-¿Puedo darte un masaje en los pies?
    -¿Por qué?
- Pues…Porque te duelen. Has pasado la noche corriendo por mis sueños.

 -    Si te vas a casar conmigo, deberías saber cuándo miento. Es algo fundamental.
- Lo que se dice en un museo de arte, nunca se debe tomar en serio.
  -  ¿No te vas a casar conmigo porque no te hago reír?


  
                    - Tomas escucha. Escucha. Hay veces en que la vida te pide un cambio, una transición. Como las estaciones. Nuestra primavera fue maravillosa. Pero ahora ya ha terminado el verano, hemos dejado pasar nuestro otoño. y ahora, de repente, hace tanto frío, tanto frío, que todo, todo, se está congelando a nuestro alrededor. Nuestro amor se ha dormido, y la nieve lo ha tomado por sorpresa. Pero si te duermes en la nieve, no oirás la llegada de la muerte. Cuídate.

viernes 26 de agosto de 2011

Momentos cinéfilos (I)

Un doble sólo significa algo cuando existe el original. Pero cuando el original desaparece, ¿qué ocurre con el doble?

Kagemusha








- ¡Oh, mamá! ¡Los bomberos! Va a haber un incendio.

Fahrenheit 451









- La soledad me ha perseguido durante toda la vida, por todas partes: en los bares, en los coches, en las aceras, en las tiendas, por todas partes. No tengo escapatoria. Soy un hombre solitario. 








Ella era tímida, bajaba la cabeza para darle a él la oportunidad de acercarse; pero él no podía por falta de coraje.

Deseando amar