viernes, 15 de junio de 2012

Cosas que pasan (VII)

Él estaba convencido de que ella era la mujer de su vida.
Había ido construyendo esa idea desde el día en que se conocieron, en aquel verano en la fiesta de unos amigos comunes. Entonces intercambiaron sus nombres completos para buscarse en Facebook y prometieron seguir en contacto.

Ella era increíble. Posteaba sus canciones favoritas, que resultaban ser también temas de cantantes que él idolatraba. O compartía aforismos y pensamientos que él encontraba justos, ingeniosos, y siempre adecuados a su estado de ánimo.
Y ella opinaba igual sobre sus actualizaciones, tal y como se lo hacía saber a través de "Me gusta" y algún que otro comentario.

Y llegó el momento en que él reunió el coraje necesario y se dirigió al edificio donde se encontraban las oficinas de la empresa para la que ella trabajaba, tal y como constaba en su cuenta de Linkedin. Se aseguró de comprar el más precioso ramo de lirios, ya que ella había afirmado que eran sus flores favoritas en el pie de su foto de perfil en aquellos maravillosos jardines de alguna ciudad francesa.

Cuando ella apareció, él comenzó a hacerle señas para que se acercara, pero ella no parecía percatarse de su presencia.

Finalmente, con cara confundida, ella le saludó y él aprovechó que ella se dirigía a su encuentro para hincarse de rodillas y buscar una cajita en el bolsillo de la americana. Antes de que él pudiera formular su proposición, ella le espetó:

- Tú, ¿quién eres?

9 comentarios:

  1. Real como la red misma...o era la vida misma? :S
    Besos! :)))

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  2. Terribles tiempos de ilusión y decepción líquida...Un abrazo.

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  3. ¡Vaya planchazo!
    Ahora se abre la lista de posibles explicaciones.... :)


    besos

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  4. Uno de los dos se había escondido detrás de un alias, cosa frecuente y decepcionante. Me gusta cómo el relato va caminando hacia ese final.

    Besos.

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  5. Los desengaños, ahora, también a través de la red. Saludos.

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  6. quien no se ha creado falsas ilusiones alguna vez? por facebook, o por mensaje, o por unas miradas cómplices imaginarias...

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  7. la vida virtual nunca da esos problemas, por eso no debemos enfrentarnos nunca a la vida real :)

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