miércoles, 26 de agosto de 2009

El curioso impacto del transcurso del tiempo.

Nacemos.

Durante breves años somos unos niños, ingenuos, ilusos, confiados, quizá juguetones, quizá tímidos, quizá traviesos, quizá cariñosos…

Con el devenir del tiempo y los episodios vitales, maduramos y perdemos nuestra antigua magia para convertirnos en adultos, medianamente responsables o dejados, puede que exitosos, o sin hogar, fumadores, vegetarianos, impuntuales, quisquillosos, alegres, pacifistas, o extrovertidos, …

Cuando llega la senectud, los años ya han marcado con dureza nuestro cuerpo: canas, arrugas, flacidez, kilitos de más,… Y para algunos llega la inseguridad porque ocultan estos signos de experiencia, pretendiendo ser lo que han dejado de ser o convirtiéndose, por efecto del exceso de reparaciones, en lo que nunca fueron.

Finalmente, en los estertores de la vejez y, por ende, de la vida, volverá nuestra mente a la edad pueril, aunque seremos unos viejos resabiados.


[Quiero acompañar este texto de la canción "When I'm sixty four" de los Beatles.
Si una imagen vale más que 1.000 palabras, ¿por cuántas palabras vale una canción?]



Para dos personas viejecitas muy queridas.

9 comentarios:

  1. Para mí es que una canción de los Beatles realmente no significa la gran cosa. Ahora, que si hablamos de otros cantantes la cosa se pone mucho mejor y las palabras no alcanzan.

    Y bueno, como ya se acerca mi cumpleaños, supongo que estoy más suceptible a estos temas de la vejez y los achaques :P
    Pero ni modo, la edad hay que aceptarla como venga, ¿no crees?

    Un abrazo inmenso.

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  2. Siberiana, aunque no comparto tu visión sobre "mis" Beatles, jeje, si todos tuviéramos los mismos gustos el mundo sería muy aburrido, jeje. Veremos cómo aceptamos los años cuando vayan pasando, pero yo, por ahora, creo que no hay que contradecir a la naturaleza.

    Otra vez a viajar al olvido, gracias por tu visita y por tu comentario.

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  3. Jajaja, sí, perdón. Sé que al no gustarme los Beatles me convierto en enemiga de casi medio mucho. Pero quélevamoaser, nunca me ha llenado su música. De su generación, prefiero a muchos otros.
    Pero me parece estupendo que pensemos igual: si a todos nos gustaran las mismas cosas, la vida dejaría de tener mucho sentido.
    Además, me caes bien porque también te gusta mi Jorgito Drexler. Ya decía yo que había algo en ti que me caía tan bien, jajaja.

    Un abrazote, guapa.

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  4. Jajaja. Desde luego, yo me río mucho contigo, siberiana. Me alegro de haber encontrado tu blog :)
    Un besoo

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  5. Pasa que está por nacer mi sobrino y mi hermana vive en Houston. Así que ayer tomamos, mi madre y yo, el vuelo de las 5 y media y vinimos a ayudarle en lo más que se pueda. Claro que mi Bichi Bichito llega hasta el lunes, aproximadamente. Pero ya sabes, en estas cosas no hay nada seguro. ¡No sabes cuánta emoción hay en el aire! jajajaja.

    Te mando un abrazo texano.
    Muá.

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  6. Hola Lucía, encontré tu espacio por un comentario tuyo en "cabeza al spiedo".

    Y como la curiosidad (dicen) mata al gato, decidí darme una vuelta. Lo peor que me podía pasar era perder una vida, pero me quedan algunas de reserva...

    Por principio y naturaleza, no soy adulador pero me ha gustado y mucho, de veras (así que gracias por ahorrarme una vida ja)

    Así que estás adentro !

    Te invito por mi aldea. Si llegas a venir, no toques a la puerta, solo entra y siéntete en tu casa.

    Beso

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  7. A veces se encuentran adultos con magia. Son los favoritos de Cat.


    ¡miau
    de
    pastel!

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  8. Vocero, me alegro de que seas tan curioso y de que te haya gustado lo que has leído por aquí. Por mi parte debo decir, que me ha gustado tu aldea.

    Dara, seguro que hay adultos con magia, pero deben de ser pocos, porque las circunstancias de la vida los vuelven recelosos y van mermando su ilusión. Normal que sean los favoritos de Cat...

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