Existen algunos seres humanos que,
ante los puñetazos de la vida,
se transforman,
y más que hombres y mujeres ordinarios,
parecieran los protagonistas
de historias épicas.
Cuando ataca la adversidad,
estos héroes de lo cotidiano,
no se rinden, sino que se convierten
en construcciones inexpugnables.
Con la cabeza alta,
confiesan sin duda ni balbuceo
sus peores miedos,
que es el primer paso
para derrotarlos.
Jamás se detienen
frente a desdichas y obstáculos,
al contrario:
por graves que sean
con ellos se baten en duelo.
Y lo mejor de todo
es que cualquiera de nosotros
es, en potencia,
una de estas criaturas extraordinarias.
